Kiki de Montparnasse permanece ingresada en el
hospital psiquiátrico de Salpetriere.
La que fuera musa y reina de la bohemia
parisina es ahora, a sus cincuenta años, una sombra de sí misma. Atrapada por sus
recuerdos de manera enfermiza, obligan al Doctor Vien a pedir ayuda a quien
fuera el más significativo amante de Kiki, Man Ray.
Los sucesivos
encuentros entre ambos amantes pasados, se vestirán de poesía, histrionismo, luz y sombras.